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GÖTEBORG 2019

Måns Mårlind y Björn Stein • Directores de Swoon

"Nunca se debería hacer lo que todos los demás están haciendo"

por 

- Cineuropa ha entrevistado a Måns Mårlind y Björn Stein, los directores de Swoon, que ha sido elegida como película de clausura del Festival de Göteborg de este año

Måns Mårlind y Björn Stein  • Directores de Swoon
(© Johan Bergmark)

Måns Mårlind y Björn Stein ya habían trabajado juntos anteriormente en Storm [+lee también:
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, La sombra de los otros (protagonizada por Julianne Moore) y el éxito de taquilla Underworld: Awakening, así como Shed No Tears [+lee también:
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, que consiguió 7 nominaciones en los Premios Guldbagge. Ahora han vuelto para hablarnos sobre su nueva película, Swoon [+lee también:
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entrevista: Måns Mårlind y Björn Stein
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, una extravagante historia de amor que se desarrolla en un contexto de rivalidad entre dos parques de atracciones en los años 40, y que ha puesto el broche final al Festival de Göteborg de este año.

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Cineuropa: ¿Cuál era vuestra intención al crear el mundo que aparece en la película? Su mezcla de elementos fantásticos y detalles de época recuerda a Baz Luhrmann.
Måns Mårlind:
Escogimos este género, el realismo mágico, porque queríamos destacar visualmente a los personajes y sus sentimientos sin apoyarnos únicamente en las interpretaciones, también queríamos utilizar el diseño de producción y el trabajo de cámara.

Björn Stein: Además, no somos muy aficionados a las películas de época, se quedan anticuadas casi enseguida. La gente empieza a hablar diferente en el momento en que se pone esos trajes. No estábamos interesados en mostrar cómo era esta época, preferíamos crear nuestra propia versión.

M.M.: Las películas de Luhrmann son muy exageradas, incluso en las interpretaciones. Nos gusta crear mundos mágicos, pero queremos que parezcan reales y que los actores sean la base para conseguirlo. Nosotros trabajamos mejor así.

Hay cierto carácter juguetón en las escenas que trascienden la realidad, como cuando los dos protagonistas se disparan rosas el uno al otro. ¿Qué inspiración diríais que hay detrás?
M.M.: En el caso de esa escena, lo único de lo que estábamos seguros era de que sucedería en un sueño. Ya se habían peleado antes, entonces, ¿con qué podían soñar? Con un duelo, pero es un sueño, así que todo es posible, incluso que se disparen rosas el uno al otro [risas]. Somos conscientes de que son referencias a otras películas, como por ejemplo Barry Lyndon, pero no estábamos intentando recrear algo que ya habíamos visto; son influencias que pasan de nuestra mente a nuestras películas, pero el resultado es distinto. No queríamos que fuese un duelo directamente sacado de un western, sino que es la isla en la que se desarrolla la historia la que le da forma. Y la razón por la que se disparan rosas en lugar de balas es que, a pesar de este conflicto, están enamorados.

Las historias de amores prohibidos y amantes malditos están ya muy vistas. ¿No os preocupó esto a la hora de hacer la película?
B.S.: Hay un vídeo en YouTube sobre las progresiones de acordes más utilizadas en la música pop. Todas suenan igual, pero cuando escuchas las canciones completas es casi imposible apreciarlo. Aquí pasa lo mismo, es la misma historia de siempre, pero seguimos queriendo verla una y otra vez, aunque sea a través de un prisma diferente. Forma parte de nuestra naturaleza.

Os conocéis desde niños, como los protagonistas. ¿Vuestra forma de trabajar ha cambiado a lo largo de los años?
M.M.: Empezamos a trabajar juntos profesionalmente hace aproximadamente 15 años, pero nos conocimos cuando éramos niños porque nuestras familias tenían una casa en el campo y éramos vecinos. Teníamos nueve y diez años respectivamente, y solíamos ir a un cine venido a menos, prácticamente como en Cinema Paradiso. Ponían películas antiguas y no teníamos dinero, así que nos dedicábamos a recoger botellas y latas; por suerte para nosotros, había muchos borrachos en la zona [risas]. Ahí fue cuando nació nuestra pasión por el cine.

B.S.: Trabajamos juntos en la preproducción, y después echamos a suertes quién dirige cada día. Si gano yo, Måns se sienta a mi lado para ayudarme, pero no habla ni con los actores ni con el cámara. Al día siguiente cambiamos y, si lo necesita, lo ayudo con algunas ideas o simplemente le llevo una taza de café.

Habéis trabajado previamente en Hollywood, y allí todo es un espectáculo, pero ¿es igual de fácil aplicar este enfoque en Europa?
B.S.: Hemos trabajado allí, pero no somos americanos y no tenemos los mismos gustos que ellos, al igual que tampoco tenemos los gustos de todos esos directores europeos tradicionales. Tal vez esto nos permita hacer algo diferente; uno nunca debería hacer lo que hacen los demás. Nos criamos en un país frío y gris del norte, y nos enamoramos del cine porque nos permitía viajar a otros lugares. Eso era lo que queríamos: no solo capturar la realidad, sino crear todo un mundo.

(Traducción del inglés por Inés Seller)

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