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LOCARNO 2018 Competición

Crítica: Menocchio

por 

- LOCARNO 2018: El director friulano Alberto Fasulo presenta a concurso por el Leopardo de Oro su segundo largometraje de ficción

Crítica: Menocchio
Marcello Martin en Menocchio

Tres años después del personalísimo proyecto centrado en la delicada cuestión de la minusvalía que llevaba por título 4Alberto Fasulo regresa a Locarno con Menocchio [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
: una película “histórica” de nuevo género, una especie de escorzo epidérmico sobre un mundo que, bien visto, no se aleja mucho del nuestro.

Fascinado desde muy pequeño con la figura de Menocchio, personaje atípico y complejo arraigado en el imaginario de su Friuli natal, Alberto Fasulo decidió concederle un rostro. Un rostro muy personal en el que parece reflejarse la búsqueda de ese centelleo que ha transformado a un “simple” molinero en portavoz de las inquietudes de todo un pueblo. Una voz que logra resonar entre las montañas a pesar del la mordaza inquisitorial que intenta bloquearla. Una voz que es música estridente, melancólica e indescifrable.

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Menocchio, interpretado por un extraordinario debutante llamado Marcello Martin, es un hombre de apariencia corriente, un humilde molinero de un pueblo perdido entre las montañas del Friuli, un hombre que bien podría haberse perdido en el anonimato de la historia. Menocchio, sin embargo, no es un hombre como los demás: sabe leer, escribir y, sobre todo, pensar. Menocchio es, como dice en la película uno de sus detractores, “una mente capaz” y esto, en el contexto tenso y oscuro de la iglesia católica romana de finales del siglo XVI, amenazada por el avance de la reforma protestante, no puede tolerarse. La condena a quienes osen aventurarse fuera de los dogmas de la iglesia es la aniquilación, la extirpación tanto del reino de la tierra como del cielo. El olvido. 

Acusado de herejía, el obstinado Menocchio no parece querer escuchar las súplicas de quienes le piden que se redima para salvar la vida. Menocchio no es un mero rebelde, un héroe solitario y testarudo. Él está convencido sinceramente del valor del hombre sencillo, amenazado por el poderoso, el noble y hasta el Papa. Menocchio es la encarnación misma de la naturaleza, en toda su sencillez y todo su esplendor. Una espontaneidad que desarma y que contagia todo el pueblo como un veneno embriagador.

El trabajo extraordinario que Alberto Fasulo consigue con sus actores, en su mayoría aficionados, ha dado vida a un coro de rostros y voces únicos, como si cada personaje, con su acento cantado y una inflexión de la voz personalísima, fuera un mundo por sí solo. Los múltiples pequeños universos hechos de personas-personajes devuelven dignidad a sus predecesores anónimos. La cámara de Fasulo indaga impertérrita las caras y los cuerpos (a menudo de cerca y de manera insistente) de sus protagonistas, transformándose ella misma en la mirada inquisitorial. Se trata de una inquisición benévola, no obstante, que intenta subrayar lo que la voz no osa expresar. En su intento de excavar más allá de los detalles históricos, Fasulo utiliza su mirada como un vínculo entre el pasado y el presente cinematográfico. 

Un film grandioso en su sencillez que parece nutrirse de las referencias a la historia (Caravaggio, los manieristas) como al presente (Carmelo Bene, Romeo Castellucci). Hipnótico y conmovedor. 

Menocchio es una producción de Nefertiti Film en coproducción con RAI Cinema y Hai Hui EntertainmentIntramovies se ocupa de sus derechos internacionales.

(Traducción del italiano)

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