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LOCARNO 2018 Competición

Crítica: Sibel

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- LOCARNO 2018: Çağla Zencirci y Guillaume Giovanetti presentan en la competición internacional del festival de Locarno su tercer largometraje, un retrato conmovedor de una mujer libre

Crítica: Sibel
Damla Sönmez en Sibel

La pareja que forman tras la cámara Çağla Zencirci y Guillaume Giovanetti afronta este año su participación en la competición internacional del festival de cine de Locarno con Sibel [+lee también:
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: una película potente de misterioso empaquetado y ribetes místicos. Como afirman los propios cineastas, es la primera vez que abordan la narración valiéndose de una actriz protagonista (una vehemente Damla Sönmez). El resultado es conmovedor y luminoso, como la propia Sibel.

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La protagonista de Sibel, en efecto, es una joven mujer muda que vive con su padre y su hermana en un pueblo montañoso relativamente aislado desde el que se ve el Mar Negro. Sibel se expresa gracias a silbidos que componen un medio de comunicación ancestral que retranscribe, a través de los sonidos, todas las sílabas de la lengua turca. Marginada por los habitantes del pueblo, que la consideran una lugareña de segunda categoría, Sibel decide salir a la caza de un misterioso lobo que merodea en el bosque y constituye una pesadilla para las mujeres, que ya no se atreven a aventurarse más allá de los lindes del pueblo. Mientras inspecciona el bosque en busca de la enigmática criatura, Sibel se topa con un fugitivo, un hombre herido al que no le quedan fuerzas y se muestra vulnerable. Este misterioso personaje representa para ella algo diferente, algo que llevaba tiempo buscando, un soplo de aire fresco que la lleva lejos de las sofocantes reglas impuestas por la sociedad patriarcal en la que vive.

Çağla Zencirci y Guillaume Giovanetti continúan la senda iniciada en Noor [+lee también:
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 (2014) y Ningen (2015), tratando de desentrañar el alma humana y centrando su historia en personajes intensos marcados a fuego por hechos o características únicas. En el caso de Sibel, la inspiración la dio una mujer que conocieron por casualidad en Kusköy, un pueblo del norte de Turquía conocido sobre todo por el uso del lenguaje silbado. Esta mujer enigmática fue para los dos directores una especie de guía hacia un mundo secreto y ancestral gobernado con sus propias reglas.

La actriz principal (Damla Sönmez) reconoce que en el pueblo en que vive Sibel las mujeres no pueden tener sus propios sueños. Los hombres sueñan por ellas, deciden sobre sus destinos como si su existencia les perteneciera. Sibel es la única mujer que no encarna, a ojos de esta sociedad patriarcal, los estereotipos “femeninos”. Sibel no interpreta su vida; la vive. Esta rebelión de apariencia silenciosa se convierte, gracias al encuentro con un fugitivo, en un grito primordial. La historia de esta Juana de Arco contemporánea es universal, así como el mensaje que acompaña las majestuosas imágenes de la naturaleza que circunda el país. Luchar por una vida digna de ser vivida, libre y despreocupada del juicio de los demás, es lo que busca nuestra heroína.

Çağla Zencirci y Guillaume Giovanetti nos hacen reflexionar sobre quién es realmente el outsider, el distinto, el extranjero en una sociedad en la que todo está controlado hasta el más mínimo detalle, liso como una piedra pulida durante demasiado tiempo. ¿Y si la revolución naciera justamente de las cenizas de un fuego que parece a día de hoy dominado? Sibel es la prueba viviente.

Sibel es una producción de Les films du tambour en coproducción con Riva FilmproduktionBidibul ProductionsMars production y Reborn Production. Los derechos mundiales de la cinta pertenecen a Pyramide International.

(Traducción del italiano)

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